EL LUGAR DE LA CALAVERA

Carta a los Colosenses 2.13b - 15 ...os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la Cruz, 15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, TRIUNFANDO sobre ellos en la Cruz.

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miércoles, 23 de septiembre de 2009

Jesucristo (Part. I)


JESUS de Nazaret, también conocido como Jesús, Cristo o Jesucristo, es la figura central del cristianismo. Para la mayoría de las denominaciones cristianas, es el Hijo de Dios y, por extensión, la encarnación de Dios mismo.
Su importancia estriba asimismo en la creencia de que, con su muerte y posterior resurrección, redimió al género humano. En el islam, donde es conocido por el nombre de Isa, lo consideran también como uno de sus profetas más importantes. Es uno de los personajes que han ejercido una mayor influencia en la cultura occidental.

Según la opinión mayoritariamente aceptada en medios académicos, basada en una lectura crítica de los textos sobre su figura, Jesús de Nazaret fue un predicador judío que vivió a comienzos del siglo I en las regiones de Galilea y Judea y fue crucificado en Jerusalén en torno al año 30.

Lo que se conoce de Jesús depende casi absolutamente de la tradición cristiana, especialmente de la utilizada para la composición de los evangelios sinópticos, redactados, según opinión mayoritaria, unos 30 ó 40 años, como mínimo, después de su muerte. La mayoría de los estudiosos considera que mediante el estudio de los evangelios es posible reconstruir tradiciones que se remontan a contemporáneos de Jesús, aunque existen grandes discrepancias entre los investigadores en cuanto a los métodos de análisis de los textos y las conclusiones que de ellos pueden extraerse. Existe una minoría que niega la existencia histórica de Jesús de Nazaret.

Nacimiento e Infancia

Los relatos referentes al nacimiento e infancia de Jesús proceden exclusivamente de los evangelios de Mateo 1.18 , 2.23 y Lucas  1.5 , 2.52

No hay relatos de este tipo en los evangelios de Marcos y Juan. Las narraciones de Mateo y Lucas difieren entre sí:

Según Mateo, María y su esposo, José, viven (según parece, pues no se relata ningún viaje) en Belén. María queda inesperadamente embarazada y José resuelve repudiarla, pero un ángel le anuncia en sueños que el embarazo de María es obra del Espíritu Santo y profetiza, con palabras del profeta Isaías, que su hijo será el Mesías que esperan los judíos, Evangelio de Mateo 1.19-21

Libro del Profeta Isaias 7.14
Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.

Unos magos de Oriente llegan a Jerusalén preguntando por el «rey de los judíos que acaba de nacer» con la intención de adorarlo, lo que alerta al rey de Judea, Herodes el Grande, que decide acabar con el posible rival. Los magos, guiados por una estrella, llegan a Belén y adoran al niño. De nuevo, el ángel visita a José (Mateo 2.13)  y le advierte de la inminente persecución de Herodes, por lo que la familia huye a Egipto y permanece allí hasta la muerte del monarca (de nuevo notificada a José por el ángel, que se le presenta por tercera vez:

Evangelio de Mateo 2.19-23
19 Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto,20 diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño. 21 Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y vino a tierra de Israel. 22 Pero oyendo que Arquelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, tuvo temor de ir allá; pero avisado por revelación en sueños, se fue a la región de Galilea, 23 y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno.

En el Evangelio de Lucas, María y José viven en la ciudad galilea de Nazaret. La historia de la concepción de Jesús se entrelaza aquí con la de Juan el Bautista ―ya que en este evangelio María e Isabel, madre del Bautista, son parientes― y el nacimiento de Jesús es notificado a María por el ángel Gabriel (lo que se conoce como Anunciación: Evangelio de Lucas  1.26-38 

 El emperador Augusto ordena un censo en el cual cada uno debe empadronarse en su lugar de nacimiento y José debe viajar a Belén, por ser originario de este lugar. Jesús nace en Belén mientras se encuentran de viaje y es adorado por pastores. Lucas añade además breves relatos sobre la circuncisión de Jesús, sobre su presentación en el Templo y su encuentro con los doctores en el Templo de Jerusalén, en un viaje realizado con motivo de la Pascua, cuando contaba doce años.

En los evangelios de Mateo y de Lucas aparecen sendas genealogías de Jesús Mateo 1. 2-16;  Lucas 3. 23-38

La de Mateo se remonta al patriarca Abraham, y la de Lucas a Adán, el primer hombre según el Génesis. Estas dos genealogías son idénticas entre Abrahám y David, pero difieren a partir de este último, ya que la de Mateo hace a Jesús descendiente de Salomón, mientras que, según Lucas, su linaje procedería de Natam, otro de los hijos de David. En ambos casos, lo que se muestra es la ascendencia de José, a pesar de que, según los relatos de la infancia, éste solo habría sido el padre putativo de Jesús.

Bautismo y Tentaciones

La llegada de Jesús fue profetizada por Juan el Bautista o el Bautizante - su primo - según el Evangelio de Lucas por quien Jesús fue bautizado en el río Jordán. Durante el bautismo, el Espíritu de Dios, en forma de paloma, descendió sobre Jesús, y se escuchó la voz de Dios.

Según los sinópticos, el Espíritu condujo a Jesús al desierto, donde ayunó durante cuarenta días y superó las tentaciones a las que fue sometido por el Demonio. No se menciona este episodio en el Evangelio de Juan. Después Jesús marchó a Galilea, se estableció en Cafarnaún, y comenzó a predicar la llegada del Reino de Dios.

Vida Publica

Acompañado por sus seguidores, Jesús recorrió las regiones de Galilea y Judea predicando el evangelio y realizando numerosos milagros. El orden de los hechos y dichos de Jesús varía según los diferentes relatos evangélicos. Tampoco se indica cuánto tiempo duró la vida pública de Jesús, aunque el Evangelio de Juan menciona que Jesús celebró la fiesta anual de la Pascua judía (Pésaj) en Jerusalén en tres ocasiones. Los sinópticos mencionan solo la fiesta de Pascua en la que Jesús fue crucificado.

Gran parte de los hechos de la vida pública de Jesús narrados en los evangelios tienen como escenario la zona septentrional de Galilea, en las cercanías del mar de Tiberíades, o lago de Genesaret, especialmente la ciudad de Cafarnaúm, pero también otras, como Corozaín o Betsaida. También visitó, en el sur de la región, localidades como Caná o Naín, y la aldea en la que se había criado, Nazaret, donde fue recibido con hostilidad por sus antiguos convecinos. Su predicación se extendió también a Judea (según el Evangelio de Juan, visitó Jerusalén en tres ocasiones desde el comienzo de su vida pública), y estuvo en Jericó y Betania (donde resucitó a Lázaro).

Escogió a sus principales seguidores (llamados en los evangelios Apóstoles; en griego, «enviados»), en número de doce, de entre el pueblo de Galilea. En los sinópticos se menciona la lista siguiente: Simón, llamado Pedro y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Zelote y Judas Iscariote, el que posteriormente traicionaría a Jesús (Mateo 10.2-4;  Marcos 3.16-19; Lucas 6.13-16).

Algunos de ellos eran pescadores, como las dos parejas de hermanos formadas respectivamente por Pedro y Andrés, y Juan y Santiago.  Mateo se identifica generalmente con Leví el de Alfeo, un publicano de quien en los tres sinópticos se relata brevemente cómo fue llamado por Jesús (Mateo 9.9; Marcos 2.14; Lucas 5.27-28) lo que acarreó a Jesús numerosos reproches de los fariseos.

El Evangelio de Juan solo menciona los nombres de nueve de los apóstoles, aunque en varios pasajes hace referencia a que eran doce.
Predicó tanto en sinagogas como al aire libre, y las muchedumbres se congregaban para escuchar sus palabras. Entre sus discursos, destaca el llamado Sermón de la Montaña o sermón del monte, en el Evangelio de Mateo Capitulos 5  y 7.

JESUS, Utilizó a menudo parábolas para explicar a sus seguidores el Reino de Dios. Las parábolas de Jesús son breves relatos cuyo contenido es enigmático (a menudo han de ser después explicadas por Jesús). Tienen en general un contenido escatológico y aparecen exclusivamente en los evangelios sinópticos. Entre las más conocidas están:

La parábola del sembrador:            Mateo 13.3-9; Marcos 4.3-9; Lucas 8.5-8
La de la semilla que crece:              Marcos 4.26-29
La del grano de mostaza:                Mateo 13.31-32 y Marcos 4,30-32),
La de la cizaña:                               Mateo 13.24-30
La de la oveja perdida:                      Mateo 18.12-14 y  Lucas 15.3-7
La del siervo despiadado:                  Mateo 18. 23-35
La de los obreros enviados a la viña:  Mateo 20.1-16
La de los dos hijos:                         Mateo 21.28-32
La de los viñadores homicidas:      Mateo 21.33-42,  Marcos 12.1-11 y Lucas 20.9-18
La de los invitados a la boda:         Mateo 22. 1-14
La de las diez vírgenes:                  Mateo 25.1-13
La de los talentos:                           Mateo 25.14-30 y Lucas  19.12-27.

Solo estas Dos Parábolas aparecen solo en el Evangelio de Lucas, se trata de:

La parábola del buen samaritano:            Lucas 10.30-37  
La del hijo pródigo:                                  Lucas 15.11-32.

En las parábolas, utiliza Jesús frecuentemente imágenes relacionadas con la vida campesina.

Mantuvo controversias con miembros de algunas de las más importantes sectas religiosas del judaísmo, y muy especialmente con los fariseos, a quienes acusó de hipocresía y de no cuidar lo más importante de la Torá: la justicia, la compasión y la lealtad (Mateo 12. 38-40; Lucas 20.45-47).

La originalidad de su mensaje radicaba en la insistencia en el amor al enemigo (Mateo 5.38-48 y Lucas 6.27-36) así como en su relación estrechísima con Dios a quien llamaba en arameo con la expresión familiar Abba (Padre) que ni Marcos (Marcos  14.36) ni Pablo (Romanos  8.15; Galatas 4,6) traducen. Se trata de un Dios cercano que busca a los marginados, a los oprimidos (Lucas 4.18) y a los pecadores (Lucas 15) para ofrecerles su misericordia. La oración del Padre nuestro (Mateo 6.9-13 y Lucas 11.1-4), que recomendó utilizar a sus seguidores, es clara expresión de esta relación de cercanía con Dios antes mencionada.

Milagros

Según los evangelios, durante su ministerio Jesús realizó varios milagros. En total, en los cuatro evangelios canónicos se narran veintisiete milagros, de los cuales catorce son curaciones de distintas enfermedades, cinco Expulsiones de demonios, tres resurrecciones, dos prodigios de tipo natural y tres signos extraordinarios.

Los Evangelios narran las siguientes curaciones milagrosas obradas por Jesús:

- Sanó la Fiebre, de la suegra de Pedro, en su casa en Cafarnaúm, tomándola de la mano  (Marcos 1.29-31; Mateo 5.14-15;  4.38-39);
- Sanó a un Leproso, un habitando de la ciudad de Galilea mediante la palabra y el contacto de su manos (Marcos 1.40-45; Mateo 8.1-4; Lucas 5.12-16);
- Sanó a un Paralítico, en Cafarnaúm que le fue presentado en una camilla y al que había perdonado sus pecados, ordenándole que se levantara y se fuera a su casa (Marcos 2.1-12; Mateo 9.1-8; Lucas 5.7-26);
- Sanó a un Hombre con la Mano Seca, en Sábado en una sinagoga, mediante la palabra  (Marcos 3.1-6; Mateo 12.9-14;Lucas 6.6-11);
- Sanó a una Mujer que padecía Flujo de Sangre, ella fue sanada al tocar el vestido de Jesús  (Marcos 5.25-34; Mateo 9.18-26; Lucas 8.40-56);
- Sanó a un Sordomudo, en la Decápolis metiéndole los dedos en los oídos, escupiendo, tocándole la lengua y diciendo: «Effatá», que significaría ‘ábrete’  (Marcos 7.31-37);
- Sanó a un ciego, en Betsaida poniéndole saliva en los ojos e imponiéndole las manos  (Marcos 8.22-26);
- Sanó a Bartimeo, el ciego de Jericó  (Mateo 20.29-34; Marcos 10.46-52; Lucas 18.35-45);
- Sanó a distancia al criado del Centurión, en Cafarnaúm (Mateo 8.5-13, Lucas 7.1-10, Juan 4.43-54; Juan 4.43-54);
- Sanó a una mujer que llevaba 18 años Encorvada y no podía enderezarse, mediante la palabra y la imposición de manos, Esta curación tuvo lugar también en sábado y en una sinagoga; (Lucas 13.10-17)
- Sanó a un Hidrópico, en sábado, en casa de uno de los principales fariseos (Lucas 14. 1-6).
- Sanó a diez Leprosos, que encontró de camino a Jerusalén, mediante la palabra (Lucas 17.11-19).
- Sanó a un Hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo, en Jerusalén, en sábado (Juan 5.1-9).
- Sanó a un Ciego de nacimiento, untándolo con lodo y saliva, tras lo cual le ordenó lavarse en la piscina o estanque de Siloé (Juan 9.1-12).

En los Evangelios Canónicos aparecen cinco relatos de expulsiones de espíritus impuros realizados por Jesús:

-Expulsó a un demonio en la sinagoga de Cafarnaúm (Marcos  1.21-28;  4.31-37);
-A otro en la región de Gerasa o Gadara (Mateo 8.28-34; Marcos 5.1-21; Lucas 8.26-39);
-A otro que poseía a la hija de una Mujer Sirofenicia  (Mateo 15.21-28; Marcos 7.24-30);
-A otro que atormentaba a un Epiléptico (Mateo 17.20-24; Marcos 9.14-27; Lucas 9.37-43);
-A un «demonio mudo» (Lucas 11.14; Mateo 12.22).

Además, hay varios pasajes que hacen referencia de modo genérico a Liberaciones de Jesús (Marcos 1.32-34;  Marcos 3.10-12).

Según los Evangelios, Jesús obró tres Resurrecciones:

La hija de Jairo (Marcos 5.21-24,  39 Mateo 9.18-26, 8.40-56).
Al hijo de la Viuda en la ciudad de Naín (Lucas 7.11-17)
A Lázaro (Juan 11.1-44).

Jesús obró también, según los evangelios, dos prodigios de tipo natural, en los que se pone de manifiesto la obediencia de las fuerzas naturales (el mar y el viento) a su autoridad.

- Ordena a la Tempestad, que se calme y esta obedece (Mateo 8.23-27; Marcos 4.35-41 y Lucas 8.22-25).

- Camina sobre las Aguas, y no se hunde (Mateo 14.22-33; Marcos 6.45-52; Juan 6.16-21).

Tres signos Extraordinarios, que tienen un sentido acusadamente simbólico: 

- La Multiplicación de los Panes y los Peces, Es el único de todos los milagros de Jesús que es registrado por todos los evangelios  (Marcos 6.32-44; Mateo|14.13-21; Lucas 9.10-17; Juan 6.1-13). Ocurre en dos ocasiones según los evangelios de Marcos (Marcos 8.1-10) y Mateo (Mateo 15.32-39);

- La Pesca Milagrosa  (Lucas 5.1-11; Juan 21.1-19);

- La Conversión del Agua en Vino, esto se realizo en la ciudad de Caná, en la celebración de una Boda (Juan 2.1-11).
En esos tiempos, los escribas, fariseos y otros, atribuyeron a una confabulación con Belzebú este poder de expulsar a los demonios. Jesús se defendió enérgicamente de estas acusaciones.

Según los relatos evangélicos, Jesús no solo tenía el poder de expulsar demonios, sino que transmitió ese poder a sus seguidores. Incluso se menciona el caso de un hombre que, sin ser seguidor de Jesús, expulsaba con éxito demonios en su nombre.

La Transfiguración

Los Evangelios sinópticos relatan que Jesús subió a un monte a orar con algunos de los apóstoles, y mientras oraba se transformó el aspecto de su rostro, y su vestido se volvió blanco y resplandeciente. La parte de la aparición de Moisés y Elías, se interpreta muchas veces como la confirmación de que Jesús venia a cumplir la ley y los profetas. Los apóstoles dormían mientras tanto, pero al despertar vieron a Jesús junto a Moisés y Elías. Pedro sugirió que hicieran tres tiendas: para Jesús, Moisés y Elías. Entonces apareció una nube y se oyó una voz celestial, que dijo: «Este es mi Hijo elegido, escuchadle». Los discípulos no contaron lo que habían visto.

Continua en Jesucristo (Part. II)